Hoy no me despido de ti como lo hice aquella vez, cuando creí que era el final. Porque no es el final. Es más bien una pausa larga, una de esas pausas que el alma necesita para comprender lo que el cuerpo no alcanza a procesar.
Te amé cuando no debía. Me amaste cuando aún no sabías si podías. Y, sin embargo, nos encontramos. Nos sostuvimos. Nos dimos lo que pudimos con la intensidad que teníamos. Nunca fue un juego. Fue real.
Pero hoy, tú ya no estás en el mismo punto. Has elegido caminar sin esta historia entre tus manos, y yo lo entiendo. Porque mientras yo buscaba reparar mi carencia en el calor de tu risa, tú descubriste que no necesitabas llenar ningún vacío. Y eso, lejos de alejarme de ti, me hace admirarte más.
No me duele tu decisión. Me duele lo mucho que aún te amo.
Lo reconozco, me cuesta soltar. No porque quiera retenerte, sino porque todavía vibra en mí todo lo que fuimos. Pero no voy a luchar en contra de tu libertad. Ya lo habíamos prometido desde aquella vez, que cuando llegara el momento, sabríamos dejarnos ir.
No vengo a reclamarte. Vengo a decirte que fuiste, eres y serás una de esas personas que el tiempo no borra. Que incluso si no vuelves, algo de ti quedará grabado en mi forma de mirar, de reír, de escribir. Que no todo amor necesita durar para ser eterno.
Así que sí, me cuesta aceptarlo, pero sé que ambos debemos avanzar. Solo por favor, no olvides nunca lo importante que eres para mí.
"Somos el eco de otro universo"
miércoles, 20 de agosto de 2025
martes, 20 de mayo de 2025
Cuando el 11:11 se apaga
Ésta noche el universo sigue girando, pero nuestra órbita compartida durante un año ha completado la vuelta. Hoy te escribo para sellar para siempre la constelación que dibujamos juntos, antes de que las agujas del tiempo remuevan el polvo cósmico.
Prometimos dosis equivalentes de libertad: yo cuidar mis raíces, tú remendar tus alas. Escuchamos el murmullo de Misha decir “cumplan sus sueños”, y cada quien aceptó el reto, sabiendo que el mundo cabe en un abrazo.
Tres fue siempre nuestro número secreto. Tres apodos, tres carcajadas que hicieron eco en la noche, tres encuentros de piel perfectos donde comprobé que la travesura es una ciencia exacta cuando la dicta el corazón. Quizá por eso, porque todo lo mejor siempre ocurre en tríadas, el camino tenía que bifurcarse también en tres: un sendero para tus alas, otro para mis raíces y uno invisible donde seguirá latiendo lo que una vez fuimos y que nada podrá deshacer.
Wini, si algún día tus pasos te llevan de nuevo al bosque de encinos donde nuestras huellas algún día caminaron juntas, deja que nuestro árbol siga siendo centinela, custodiando esos momentos breves pero hermosos que pasamos bajo sus hojas. Yo, mientras tanto, atenderé el llamado de mi “deber ser”, pero si las sombras se alargan haré una pausa a las 3:33 para soplarte un pensamiento de viento fresco, esté donde esté, ya sea en este plano o en el astral. Y no solo a esa hora, cada vez que el reloj marque las 11:11 recuerda que la magia cósmica no caduca, solo se transforma.
Hoy nos despedimos para que nazcan nuevas constelaciones. Me quedo con esos instantes en que tu risa estalló y que, sin previo aviso, me embargó la misma alegría, como si tu latido encendiera el mío. Si eso no es amor entonces no sé lo que es.
Te amo. Estoy en paz, me mantengo fuerte, y sin embargo el 11:11 seguirá latiendo bajo mi piel, en éste universo y en muchos universos más.
Prometimos dosis equivalentes de libertad: yo cuidar mis raíces, tú remendar tus alas. Escuchamos el murmullo de Misha decir “cumplan sus sueños”, y cada quien aceptó el reto, sabiendo que el mundo cabe en un abrazo.
Tres fue siempre nuestro número secreto. Tres apodos, tres carcajadas que hicieron eco en la noche, tres encuentros de piel perfectos donde comprobé que la travesura es una ciencia exacta cuando la dicta el corazón. Quizá por eso, porque todo lo mejor siempre ocurre en tríadas, el camino tenía que bifurcarse también en tres: un sendero para tus alas, otro para mis raíces y uno invisible donde seguirá latiendo lo que una vez fuimos y que nada podrá deshacer.
Wini, si algún día tus pasos te llevan de nuevo al bosque de encinos donde nuestras huellas algún día caminaron juntas, deja que nuestro árbol siga siendo centinela, custodiando esos momentos breves pero hermosos que pasamos bajo sus hojas. Yo, mientras tanto, atenderé el llamado de mi “deber ser”, pero si las sombras se alargan haré una pausa a las 3:33 para soplarte un pensamiento de viento fresco, esté donde esté, ya sea en este plano o en el astral. Y no solo a esa hora, cada vez que el reloj marque las 11:11 recuerda que la magia cósmica no caduca, solo se transforma.
Hoy nos despedimos para que nazcan nuevas constelaciones. Me quedo con esos instantes en que tu risa estalló y que, sin previo aviso, me embargó la misma alegría, como si tu latido encendiera el mío. Si eso no es amor entonces no sé lo que es.
Te amo. Estoy en paz, me mantengo fuerte, y sin embargo el 11:11 seguirá latiendo bajo mi piel, en éste universo y en muchos universos más.
martes, 29 de abril de 2025
No te enamores de una Wini
No te enamores de una Wini, podría ser peligroso. Llega de repente a tu vida como un conejo inocente, indefenso, causando curiosidad entre su entorno. Pero una vez que hablas con una, te encuentras con el ser más valiente, feroz y arriesgado que puedes conocer. Y cuando la conoces mejor, te das cuenta que bajo esa blanca piel de conejo hay un gran corazón de León.
No te enamores de una Wini, podría convertirse en tu mejor amiga, y de repente estar platicando contigo de sus más profundas tristezas o de sus más increíbles logros. Da igual, porque siempre te mantendrá atento, deseoso de escuchar cada detalle de sus pato-aventuras. Podría incluso ser que ambos compartan tanto uno del otro como si de un reflejo de su alma se tratase.
No te enamores de una Wini, podrían ocurrirte cosas extrañas. Ella está rodeada de magia cósmica. Y cosas inexplicables siempre pasan a su alrededor, como pausar una película en el momento justo para recordarse, o mandar un mensaje en una hora maestra 11:11 sin ser conscientes de ello.
No te enamores de una Wini, podría significar aventuras. A ella le encanta el agua, el viento y la tierra. Y no solo eso, tiene el respeto que cualquier fuerza de la naturaleza exige. Entonces puedes voltear a tu izquierda y verla a tu lado subiendo un cerro. O puedes perderla de vista y de repente estará nadando en cualquier espejo de agua que se vea mínimamente delicioso.
No te enamores de una Wini, podría ser confuso. Ella puede caminar hacia ti con ganas de morderte el pecho mientras te abraza, pero también puede pasar a tu lado, indiferente, como si no merecieras respirar el mismo aire que ella respira.
No te enamores de una Wini, puede llegar a ser adictiva. Podrías estar sentado contemplando el universo y de pronto sentir inmensas ganas de robarle un beso. O simplemente perderte en su mirada mientras habla, observando cómo danzan esas pequitas mientras hace sus característicos gestos.
No te enamores de una Wini, pues podría manipular el tiempo. Cuando hables con ella y mires la hora jurarás que solo pasaron cinco minutos y ya será el anochecer.
No te enamores de una Wini, ella sabe cosas. Te leerá antes de que abras la boca y pondrá en pausa su universo para conocer el tuyo.
No te enamores de una Wini, podrías conocer la dualidad, ver el caos que hay alrededor y al segundo siguiente sentirte en completa calma.
No te enamores de una Wini, podría resucitar aquello que dabas por muerto, como tu viejo hábito de escribir; y, diez años después, te verás reabriendo aquel blog polvoriento.
No te enamores de una Wini, porque el tiempo dejará de obedecerte; lo digo por experiencia. Y aunque el planeta gire con alrededor de 116, 418 Winifreds registradas, ninguna late en la misma frecuencia que mi Wini.
Así que tómalo como advertencia o como confesión: si decides quedarte girando en su órbita no habrá salida. Yo también pensé que estaría a salvo… y ahora escribo estas líneas con el corazón rehén de su sonrisa.
- Quedas advertido
No te enamores de una Wini, podría convertirse en tu mejor amiga, y de repente estar platicando contigo de sus más profundas tristezas o de sus más increíbles logros. Da igual, porque siempre te mantendrá atento, deseoso de escuchar cada detalle de sus pato-aventuras. Podría incluso ser que ambos compartan tanto uno del otro como si de un reflejo de su alma se tratase.
No te enamores de una Wini, podrían ocurrirte cosas extrañas. Ella está rodeada de magia cósmica. Y cosas inexplicables siempre pasan a su alrededor, como pausar una película en el momento justo para recordarse, o mandar un mensaje en una hora maestra 11:11 sin ser conscientes de ello.
No te enamores de una Wini, podría significar aventuras. A ella le encanta el agua, el viento y la tierra. Y no solo eso, tiene el respeto que cualquier fuerza de la naturaleza exige. Entonces puedes voltear a tu izquierda y verla a tu lado subiendo un cerro. O puedes perderla de vista y de repente estará nadando en cualquier espejo de agua que se vea mínimamente delicioso.
No te enamores de una Wini, podría ser confuso. Ella puede caminar hacia ti con ganas de morderte el pecho mientras te abraza, pero también puede pasar a tu lado, indiferente, como si no merecieras respirar el mismo aire que ella respira.
No te enamores de una Wini, puede llegar a ser adictiva. Podrías estar sentado contemplando el universo y de pronto sentir inmensas ganas de robarle un beso. O simplemente perderte en su mirada mientras habla, observando cómo danzan esas pequitas mientras hace sus característicos gestos.
No te enamores de una Wini, pues podría manipular el tiempo. Cuando hables con ella y mires la hora jurarás que solo pasaron cinco minutos y ya será el anochecer.
No te enamores de una Wini, ella sabe cosas. Te leerá antes de que abras la boca y pondrá en pausa su universo para conocer el tuyo.
No te enamores de una Wini, podrías conocer la dualidad, ver el caos que hay alrededor y al segundo siguiente sentirte en completa calma.
No te enamores de una Wini, podría resucitar aquello que dabas por muerto, como tu viejo hábito de escribir; y, diez años después, te verás reabriendo aquel blog polvoriento.
No te enamores de una Wini, porque el tiempo dejará de obedecerte; lo digo por experiencia. Y aunque el planeta gire con alrededor de 116, 418 Winifreds registradas, ninguna late en la misma frecuencia que mi Wini.
Así que tómalo como advertencia o como confesión: si decides quedarte girando en su órbita no habrá salida. Yo también pensé que estaría a salvo… y ahora escribo estas líneas con el corazón rehén de su sonrisa.
- Quedas advertido
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