“Y ahora, si mi alma pregunta por su hermana que se fue, le diré que no se preocupe, que ese pedacito que ya no está se encuentra bien, y que lo estás cuidando en algún lugar del mundo.
Le diré que llegará el día, en que se van a juntar de nuevo para ya no separarse nunca”.
Eras mi estrella.
Miles de cosas, miles de pensamientos, se me vienen a la cabeza cuando tu figura aparece en mi mente. Tal vez es por eso que te amo. ¿O no? Tal vez sea por lo especial y maravillosa que eres. No lo sé.
Te he dado cientos de cartas durante estos años, muchas con distintos títulos pero todas hacen referencia al mismo punto al que quiero llegar: que te amo. Recuerdo una de esas cartas, una de mis favoritas por cierto, se tituló “101 cosas que amo de ti” y cito un pedazo aquí:
Amo tu voz (hermosa para mí desde la primera vez que conversamos).
Amo tus labios, tan finos.
Amo tu forma de comer gomitas.
Amo el esmero que pones cuando te estás peinando frente al espejo.
Amo tus mejillas tan suaves.
Amo cuando nos mojamos bajo la lluvia.
Amo tomar tu mano cuando voy conduciendo.
Amé también ese día al ver tu cara cuando te estuve leyendo todas esas cosas. Podía ver el amor en tus ojos. Aunque las personas que lean esto ahora no lo crean, se los juro, pude ver el amor reflejado en tus tiernos ojos, incluso cuando estos se empañaban con tus lágrimas.
Puedo mencionar, también, la vez, que por coincidencia, ambos volteamos al cielo y vimos aquella estrella caer. Mi definición de magia es esta; estar en un momento romántico y ver ambos al cielo, para ver como dios regala a nuestros ojos sorprendidos aquel astro que cae dejando una estela a su paso.
Claro, todo esto parece una historia de amor, ¿no?... Pues lo fue.
Lo fue, porque ahora ya no estás aquí. Prácticamente, crecimos juntos, viví los años más importantes de mi vida a tu lado y ahora, de la noche a la mañana, todo está en el suelo.
Y díganme, le pregunto a la vida: ¿Y ahora qué? ¿Qué se supone que deba hacer?
Ahora despertar o dormir, es la misma cosa. Necesito el sentido que le dabas a mi vida.
Y pienso en tantos detalles que hacen de mi mente un mar de ideas y de decepciones.
El simple hecho, de saber que mi pecho era el perfecto espacio en el que encajaba tu cabeza me tortura. Saber que en pocos días es tu cumpleaños, y que no podré estar ahí para festejarlo contigo como ya lo habíamos hecho en otras ocasiones hace que me sienta inútil. Mirar el calendario y ver que navidad, mi época favorita, se acerca, me llena de nostalgia porque sé que ya no llevaremos regalos a nuestro árbol de navidad, ya no se juntarán nuestras familias para celebrar el año que está por venir, ni para dar las gracias por el que terminó.
Con todo esto, no tengo ganas de ver luces, adornos u obsequios. Solo hay vacío.
De alguna forma, te llevaste contigo un pedazo de mi corazón, un pedazo de mi alma. Para ser sincero estoy feliz de que seas tú quien cuide esa parte de mí.
Y ahora, si mi alma pregunta por su hermana que se fue, le diré que no se preocupe, que ese pedacito que ya no está se encuentra bien, y que lo estás cuidando en algún lugar del mundo.
Le diré que llegará el día, en que se van a juntar de nuevo para ya no separarse nunca.
Le pediré a mi alma que sea fuerte. Pero si le dan ganas de llorar, llorará.
Llorará hasta que no pueda más.
By Aro, with love... u know J.G.J.G.