Escribir es todo un arte, al estar leyendo este artículo estás leyendo mi forma de hacer el arte, estás leyendo mis pensamientos, quizás mis emociones. Escribir es plasmar de alguna forma a uno mismo, algunas veces hasta se puede conocer más sobre la personalidad de alguna persona por lo que escribe.
Porque escribiendo se aprende a hablar mejor, porque al hablar se es espontáneo y no hay vuelta atrás, en cambio, al escribir, siempre puedes elegir la manera perfecta de enviar tu mensaje; desarrollas tu creatividad y desarrollas muchas cosas más en ti que nunca habías conocido.
Sin duda, por todo esto, escribir es mi forma favorita de expresarme.
Aún así, hablar no debe tener menos importancia que escribir, es igualmente necesario y también deja cosas buenas. Hablar es algo hermoso y claro que hay quién se expresa mejor de esta manera. Hablar es más explicito; es decir lo que quieres decir y punto. No hay vuelta atrás en lo que decimos y no por eso debemos evitarlo. Hablar te da valor para enfrentar la vida con más coraje, fuerza y autenticidad. Te da el don de darte a entender, de darte a conocer y de compartir con otros lo que sabes.
Una vez que he mencionado ambos conceptos, voy a indagar sobre algo que es más importante aún y que es el resultado de la mezcla entre hablar y escribir: saber actuar.
Actuar, es lo que te impulsa a salir adelante, para sobresalir, para llegar hasta donde sea, para alcanzar lo inalcanzable; pero esto conlleva también a una responsabilidad: saber actuar correctamente y por el bien, sin olvidar siempre el derecho al respeto y la libertad de expresión de los demás.
¿Escribir? ¿Hablar? ¿Actuar?... ¿Por qué no?
By Aro.