martes, 14 de abril de 2015

Algo muy especial


¿Recuerdas aquella vez? Cuando me acerqué hacia ti por detrás y te dije hola. Nuestras miradas se cruzaron e inmediatamente entré como en un trance. Eras lo más hermoso que había visto. Y hablando de belleza, ésta, con el paso de los años, siempre termina muriendo. Lo único que perdura es el alma y la mente. Cuando una mujer se deja querer sólo por la belleza de su exterior, terminará abandonada, sola.

En cambio, dichosa aquella mujer, que logre cautivar los sentidos y el pensamiento de un hombre, utilizando lo que Dios nos entregó con benevolencia, aquello que nos separa de las bestias: la inteligencia y la belleza interna; porque entonces ese hombre la cuidará, apreciará y amará hasta el final de sus días. Solo entonces, entre los seres humanos, además de atracción, habrá amor.

Y ¿qué crees?, con el paso de los días, me di cuenta de que además de ser una mujer extremadamente bella, posees esa inteligencia sutil y esa parte especial que nos pinta por dentro. Desde entonces, pudiste hacer que notase colores que antes no notaba. Que escuchase sonidos que antes no escuchaba. Mueves todo. Y hoy, después de tantos años juntos, sigo emocionándome cuando me llamas, cuando me escribes, sigo contándote cosas de las que no hablaría con nadie más. Aún hoy, me reconforta mirarte y sueño contigo estando despierto.

¿Por qué?

Es porque hablas y piensas como yo. Digamos lo que digamos, nos reímos pero no pensamos que uno o el otro está loco. Estar a tu lado me hace sentir tan maravillosamente bien como cuando estoy a solas. No me doy cuenta de que eres otro ser. Y eso, en esencia es muy especial. No nos damos cuenta de que somos seres distintos, sino que nos sentimos ambos, uno solo.

Para mi pequeña Jessi, porque me has regalado los mejores y más especiales momentos de mi vida. Eres lo mejor. Te amo.

Omar Anaya

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